Y como los días se suceden
Los hechos caminan
Los pies se tropiezan
y la mente se alimenta
De amaneceres y noches de luna.
Como una, una mujer hermosa
La caprichosa cinta de película
Rueda imágenes de fantasías
Ondulantes y desafiantes de día.
En esa cofradía de dicha
Un repentino desvío succiona mis
Respiraciones, los latidos son abandonados
No te das cuenta y no estamos, nos fuimos.
Se congela el aire, se derriten los límites
Se condensa el espíritu
La tierra vibra, el fuego libera chispas
Le habla al aire, le pide que se derrita,
Al espíritu que se desvanezca.
Se esfuma la ironía, se consumen los egos
Los ojales se reencuentran, los botones abrazan la tela
Las ropas al fin se visten
Solos quedan los paisajes
Pidiendo explicaciones de tanto adorno
Entre cerros y ríos, es que se acostumbraron
A tu aroma y a mis otros ritos.

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