La caminante mientras caminaba un cactus encontró, al tratar de tocarlo una herida le causó, tanta sed tenía que esto no le importaría, sangraba hasta las rodillas pero espina por espina sacaría. Cuando el sol se ponía de sueño cayó, en medio de una charca de agua que cristalina era, dulce era, sabrosa era y sería. Si, en un frasco la guardaría y por siempre la bebería …
No hay comentarios:
Publicar un comentario